¿Sabías que… hay varias cosas que puedes hacer para aliviar el estrés postraumático ?

 

Por Yureli Cacho Carranza

El estrés postraumático es una respuesta común, por ejemplo ante la magnitud de los daños ocurridos en varios estados y municipios de México debido a los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 en Pijijiapan, Chiapas y Axochiapan, Morelos respectivamente, explicó el doctor en psicología por la Universidad de las Américas, Carlos Fernando Ortiz Lachica.

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Ambos fenómenos pusieron en peligro la vida, integridad y el patrimonio de muchos habitantes, provocando emociones que de alguna u otra forma la mayoría llegará a experimentar y que se identifica como estrés postraumático, añadió el investigador responsable del Programa de Orientación y Apoyo Psicológico de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM-I).

Mucha gente, en su mayoría jóvenes, reaccionó casi de inmediato al implementar brigadas para remover escombros, organizar centros de acopio o trasladando medicamentos y víveres fuera en motocicletas, bicicletas o vehículos. Otros decidieron acudir a diferentes entidades y ofrecer cualquier tipo de ayuda. Todo eso está muy bien, reconoce el licenciado y maestro en psicología egresado de la Universidad Iberoamericana, Ortiz Lachica. No obstante, son experiencias que pueden afectar de alguno u otro modo.

Existen también quienes llegan a sentirse culpables por no haber hecho lo suficiente o no haber brindado auxilio, probablemente su estado emocional se los impidió. Sin embargo, experimentar culpa no sirve de nada y sólo atormenta, señala el profesor-investigador Fernando Ortiz. Cada quién hace lo que puede y si bien no faltaron quienes apoyaron expeditamente, otros podrán hacerlo después, porque la reconstrucción llevará tiempo.

Asimismo, están los que —al pensar en todos aquellos que murieron o en quienes duermen a la intemperie o en los que perdieron seres queridos— se culpan por haber sobrevivido y tener cama, techo, comida caliente o trabajo. En ese sentido el investigador recomienda no agobiarse por no haber hecho mucho ni poco. Es preciso aceptar que se está asustado, triste, molesto, deprimido o ansioso y es importante sanar primero y permitir que los demás también sanen. 

“Aun cuando se quiera hacer mucho, los seres humanos deben aceptar sus limitaciones y cuidar de si mismos antes que nada”.

Frente a lo acontecido puede haber muchas interpretaciones psicológicas. Empero, uno de los lados positivos es la manifestación derivada a partir de la compasión. Es decir, emociones nobles que nacen de la afectación que provoca el sufrimiento de otros. 

El especialista Ortiz Lachica, afirma que un paso inicial para la recuperación es hacer fluir los sentimientos. Ello permitirá superar la incapacidad para conciliar el sueño y ayudará a aminorar el miedo, tristeza, desolación, depresión, los mareos repentinos o la falta de entusiasmo; síntomas asociados al estrés postraumático desencadenado por acontecimientos como los ocurridos. 

Algunas expresiones como: “ya supéralo”, “échale ganas”, “déjalo ir”, entre otras; no ayudan, pues aunque a muchos no les haya pasado nada, la situación es desoladora y es importante externar lo que se siente para procesarlo mejor. 

A fin recuperar la serenidad y estabilizar el remolino de emociones que pudiera sentir cada persona; lo primero es reconocer y aceptar el miedo, tristeza, coraje, dolor o impotencia… y vivir el día a día, retomar la vida personal y la cotidianeidad de las actividades aun cuando sea difícil. El proceso de recuperación es diferente para cada ser. Hay quienes teniendo tranquilidad sufren afectación en el momento que ven noticias o presencian conversaciones sobre el tema y por lo tanto deben evitarlo. Otr@s, al contrario, requieren hablarlo y desahogarse. 

Quienes, además de los temblores de 2017, vivieron el de 1985, pueden alterarse ante mínimas réplicas y la recuperación no es una línea ascendente, sino un proceso que sube o baja. Algunos se recuperarán más pronto y otros tardarán más, lo importante es ser comprensivo con uno mismo y el resto, externó el docente de la UAM-I.

Finalmente manifestó que aunque las emociones negativas son como visitantes inesperados, existe una parte en cada ser que no tiene miedo o no está triste y justo desde ahí se puede comenzar a reanudar la vida. En opinión del doctor Carlos Fernando Ortiz Lachica, es bueno refugiarse con amistades o parientes cuya compañía  reconforte y para descargar la tensión corporal sugiere caminar, trotar, brincar o correr.

Fuente: Boletín de la Universidad Autónoma de México (UAM

 

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