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La divulgación y la investigación científica trabajan de la mano

Por Susana Paz

México, DF. 20 de julio de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- El paraje es templado. La música de las bandas de viento anuncia la celebración –muy temprano– del Día de las Madres. Las calles huelen a café y pan que será repartido en las casas después de que la banda deje de tocar. A lo lejos viene caminando, mochila en hombro, Noboru Takeuchi Tan; es el final del Segundo Encuentro Conocimientos, Ciencia y Tecnología en un México Multicultural, y Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, despide a todos los participantes con lo mejor de sus tradiciones.

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La trayectoria de Noboru Takeuchi, investigador del Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) campus Ensenada, fue reconocido este año con el Premio Latinoamericano de Popularización de la Ciencia otorgado por la RedPop de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que es el máximo reconocimiento que se concede a centros, programas o especialistas con destacada trayectoria y proyección nacional y regional. El premio le fue otorgado por sus aportes a la divulgación de la ciencia en el área de la nanotecnología para niños y poblaciones indígenas.

Noboru Takeuchi es doctor en Física por la Universidad del Estado de Iowa, Estados Unidos; fundador y coordinador de Ciencia Pumita, un programa de comunicación de la ciencia dirigido a niños en el cual ha escrito y editado 22 libros, 15 de ellos traducidos a lenguas indígenas como el mixteco, náhuatl, mixe, zapoteco, maya, yokot’an, mazateco, entre otros.

El físico colombiano, de padres japoneses y naturalizado mexicano, reside en territorio nacional desde hace 21 años. No duda en afirmar que la principal influencia de su vocación ha sido su padre, Yu Takeuchi, matemático quien fue el primer maestro en Ciencias con especialidad en Matemáticas de la Universidad Nacional de Colombia en 1972.

Otros reconocimientos que ha recibido son el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología de Baja California (2008), la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos (2001) en Investigación en Ciencias Exactas, el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica (2013), el Premio Juchimán de Plata en Ciencia y Tecnología por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (2014), y el reconocimiento como Ciudadano Distinguido de Ensenada, en el ámbito de Investigación Científica y Tecnológica (2015). Además, su libro Números y estrellas mayas recibió el Premio Antonio García Cubas (2007) como mejor libro en la categoría infantil o juvenil.

En entrevista, el físico –quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con el nivel III y ha escrito más de 160 artículos, de los cuales 115 son en revistas indizadas– habló sobre la importancia de la divulgación de la ciencia, de la que dice, no está peleada con el trabajo de investigación científica, además de reconocer que la disciplina es la clave fundamental para los logros que ha cosechado y pronunciarse por el reconocimiento de la riqueza cultural de México, basada en sus pueblos originarios.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): Con base en su formación académica, ¿cómo diría usted que encontró su vocación científica?

Noboru Takeuchi (NT): Soy nacido en Colombia. Mis padres son inmigrantes japoneses. Estudié la carrera de física en la Universidad Nacional de Colombia. Luego cursé en Estados Unidos noboru takeuchi entrevista01el doctorado, en la Universidad del Estado de Iowa, y después un posdoctorado en la Escuela Internacional de Estudios Avanzados en Italia; en 1994 llegué a México a trabajar en la UNAM. Mi formación académica es en física.

Las influencias para escoger mi profesión tuvieron que ver con que mi papá –quien falleció el año pasado– fue matemático; él se formó en Japón y fue de los primeros fundadores de la carrera de matemáticas en la Universidad Nacional de Colombia. Allá era muy conocido porque escribió muchos libros de matemáticas, principalmente textos universitarios, aunque algunos para preparatoria y posgrado. Muchos de los estudiantes universitarios de carreras de ingeniería y ciencias estudiaron matemáticas con esos libros.

Entonces hubo una gran influencia de parte de mi familia, además de que mi mamá también estaba muy interesada en nuestra educación. Y para nosotros siempre fue algo muy importante. En realidad yo era bueno en matemáticas. Fui buen estudiante. A mí lo que me interesó mucho de la física fue que se pudiesen describir en forma matemática los fenómenos de la naturaleza, es decir, poder descubrir cómo funciona la naturaleza y explicarla con ecuaciones, eso me pareció muy llamativo.

Otra cosa en mi formación es la disciplina. Y eso fue también una influencia familiar, el que no solamente es importante ser bueno en cualquier cosa, sino que es necesario trabajar mucho; hay gente que es muy inteligente, pero si no trabajan y no tienen la disciplina no pueden completar muchos proyectos. Es algo importante que se tenga una vocación, pero se tiene que trabajar mucho para poder llegar a cumplir ciertas metas.

AIC: ¿Cuál es el origen de su interés por la divulgación científica?

NT: Trabajo en un área que considero es muy importante, la nanociencia y la nanotecnología, las cuales son de gran relevancia porque tienen muchas aplicaciones en el mundo moderno. Se habla de que la nanociencia y nanotecnología van a detonar una revolución tecnológica este siglo XXI. Sin embargo, aunque se trata mucho en los medios, por ejemplo las películas mencionan mucho los nanobots, muy poca gente sabe realmente lo que es la nanotecnología.

Muchas veces –cuando la gente no entiende o ha escuchado hablar de algo que no conoce– hay un temor a que pueda ser algo malo; sucedió un poco con la biotecnología. Es por esto que es importante que todo el mundo sepa lo que es la nanotecnología y la nanociencia, y en general, es importante que la gente conozca de ciencia y tecnología en su sentido amplio.

Además, es necesario que nosotros, los que estamos desarrollado la investigación científica, ayudemos en su divulgación, porque somos los que mejor entendemos ese conocimiento nuevo y de esta manera podemos asegurarnos de que llegue de manera correcta al público.

AIC: ¿Cómo surgió su interés en las lenguas y pueblos indígenas?

NT: El proyecto de Ciencia Pumita, que surgió hace ocho años, está encaminado principalmente a niños; empezamos a trabajar con divulgación de la nanotecnología, pero también estamos noboru takeuchi entrevista02trabajando con divulgación de la ciencia en general.

El primer libro para niños que publicamos fue Números y estrellas mayas sobre el conocimiento, la ciencia y tecnología que desarrollaron los antiguos mayas, y queríamos usar ese conocimiento que tenían como excusa para hacer la divulgación de la ciencia; hablar un poco sobre sistemas numéricos y de la astronomía desarrollada por ellos. Ese fue nuestro primer inicio con culturas indígenas prehispánicas; más adelante, comenzamos a trabajar con las comunidades indígenas del México actual.

La razón es porque en el país, el 10 por ciento de la población habla o tiene una lengua materna que no es el español. Dentro de nuestros proyectos queríamos llegar a todas las personas; entonces, para llegar a todos los niños, necesitábamos llegar también a los niños que hablan una lengua diferente al español. Y así comenzamos nuestro proyecto con traducción de los textos a lenguas indígenas.

A la fecha, el texto de nanotecnología lo tenemos traducido a 10 lenguas diferentes. Tenemos un texto sobre energías limpias que fue traducido a cuatro lenguas, y comenzamos una colección sobre la ciencia de las antiguas comunidades prehispánicas, además del cómo se ha mantenido en las comunidades actuales.

Tenemos el libro Números mayas de ayer y de hoy que muestra cómo el sistema numérico que se utilizaba anteriormente todavía se mantiene entre los hablantes de Yucatán y de todas las variantes mayas, aunque se está dejando poco a poco de usar. Queremos mostrar también que la civilización maya que construyó las grandes pirámides, las grandes ciudades, no desapareció, sino que sus descendientes, los mayas actuales, conservan su sistema numérico, su lengua y también parte de la ciencia.

AIC: Ha ido a presentar los libros a pueblos y comunidades que hablan la lengua a los que se tradujo. ¿Cómo los recibieron?

NT: Las traducciones siempre las han hecho hablantes de las comunidades indígenas. La idea de las publicaciones es que lleguen a los niños de esas comunidades, entonces, con ayuda de los traductores, hemos podido repartir los materiales dentro de las comunidades para las que fueron escritas y traducidas. También, en algunos casos, hemos ido a visitar a los niños de algunas escuelas, les damos una charla sobre nanotecnología y les presentamos el libro.

Con los traductores se han hecho lecturas de los textos para que los niños los puedan conocer en su propia lengua. En general, ha sido una muy buena recepción por parte de los niños y nos gustaría visitar más escuelas. Los niños muestran que están interesados en aprender cosas nuevas; es una buena etapa para enseñarles sobre ciencia y tecnología, porque están muy abiertos a todo conocimiento nuevo y entonces con eso se puede llegar desde una temprana edad.

AIC: Otro aspecto del trabajo de divulgación son los encuentros científicos. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

NT: Estuvimos organizando los encuentros como parte del trabajo de divulgación. El primero fue en Ensenada, en donde hablamos un poco de este proyecto de comunicación de la ciencia que noboru takeuchi entrevista03estamos desarrollando en comunidades indígenas; en el segundo, realizado en Oaxaca, se habló mucho más sobre el conocimiento y la ciencia en las comunidades indígenas.

Previamente a estos eventos, se hablaba mucho sobre la ciencia que se hace en occidente, y que muchas personas opinaban que era diferente a los conocimientos que se desarrollan en las comunidades indígenas; había una división entre las dos clases de conocimientos. En fin de estos encuentros es, en cierta forma, decir que la ciencia es única, que se está desarrollando tanto en las comunidades indígenas como por fuera, y que es necesario tener un intercambio de estos conocimientos. La idea es establecer un diálogo entre las dos ciencias, porque realmente se trata de una sola.

La diversidad es una gran riqueza que tiene México; se trata de un país tan rico en diversidad cultural que es algo que debería enorgullecer a todos los mexicanos. Eso representa retos porque hace que los sistemas de educación sean más complicados pues, en cierta forma, no pueden ser únicos sino que deben estar adecuados para cada pueblo y su cultura.

Para los que trabajamos en el ámbito de la ciencia es muy interesante poder ver esa multiculturalidad que muchas veces uno puede ignorar aunque esté viviendo en un país; sin embargo, creo que uno de los aciertos que tiene nuestro proyecto de divulgación de la ciencia en comunidades indígenas es que en cierta manera estamos apoyando a la conservación de las lenguas y también estamos contribuyendo a que se discutan temas de ciencia y tecnología en lenguas indígenas, que puede ser muy complejo, pero que es una necesidad.

AIC: ¿Cómo conjuga el premio otorgado por la Unesco en su trayectoria?

NT: El Premio Latinoamericano de Divulgación de la Ciencia y la Tecnología, en la categoría de Especialista, que otorga la RedPop de la Unesco, es un premio a la trayectoria. Creo que para mí lo mas importante de los premios es, ante todo, que nos ayudan a divulgar el proyecto que estamos realizando, de tal manera que más personas puedan conocer lo que se hace y también, si es posible, que se unan a nuestro proyecto.

Al recibir los premios se hace bastante difusión al trabajo y eso es lo más importante, de esa manera podemos interactuar con las personas.

AIC: ¿En qué proyectos de investigación y divulgación trabaja actualmente?

NT: Mi trabajo científico está centrado en el área de semiconductores, que son materiales que se usan mucho en toda la electrónica moderna. La idea es trabajar en sus superficies, modificarla con el depósito de átomos y moléculas para formar nanoestructuras en esas superficies, y de esa forma poder ampliar un poco las posibles aplicaciones de los semiconductores.

En ese sentido, estamos trabajando con un material que se llama nitruro de galio, que es un semiconductor y que se utiliza en aplicaciones ópticas; queremos depositarle átomos y moléculas magnéticas, y modificar sus propiedades para usarlo en otras aplicaciones. También estamos trabajando en la modificación de superficies de silicio con moléculas orgánicas, para buscar aplicaciones en la industria electrónica.

En el área de la divulgación, seguimos trabajando en el caso de la traducción de textos sobre nanotecnología a diferentes lenguas, justamente con la Fundación Alfredo Harp Helú, a través de la Biblioteca Juan de Córdova, en Oaxaca, tenemos un proyecto para realizar un taller sobre traducción de temas científicos y queremos hacer la traducción de diversos textos a otras lenguas, tanto de Oaxaca como de otras regiones.

Tenemos un proyecto para estudiar los números y calendarios nativos de pueblos originarios de Baja California, específicamente los paipai, en donde queremos, en colaboración con investigadores, lingüistas y hablantes de esa lengua, hacer un texto sobre los números y la astronomía de los paipai.

AIC: ¿Entonces no están peleadas la investigación científica con la divulgación de la ciencia?

NT: No, no están peleadas, y creo que es algo muy importante. Es necesario que nosotros los científicos tengamos un papel fundamental en la divulgación de la ciencia. Porque en realidad nosotros, los que trabajamos en la investigación científica, recibimos generalmente fondos que vienen del gobierno, y entonces básicamente todos los mexicanos están apoyando nuestra investigación.

Creo que es muy importante que la gente se dé cuenta que no estamos malgastando su dinero, que estamos haciendo un buen uso de esos recursos y estamos generando conocimientos que finalmente van a dar algo positivo para la sociedad mexicana. Y es que para todos estos trabajos hemos tenido apoyo tanto de la UNAM como del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), a quienes agradezco toda la ayuda que nos han dado, tanto para hacer mis investigaciones como para el trabajo de divulgación de la ciencia.

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