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Paleontología en México, los retos y la importancia de la divulgación

Por Alan Gómez Mayén

México, DF. 13 de octubre de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- En la sala temporal Centinelas del Océano, en el Museo de Historia Natural de Chapultepec, se impartió la charla de divulgación científica El increíble mundo de los tiburones fósiles a cargo de Luis Espinosa Arrubarrena, actual director del Museo de Geología de la UNAM y luis espinoza arrubarrenaprofesor de la Facultad de Ciencias.

Desde hace casi 40 años, Espinosa Arrubarrena estudia diversos fósiles de vertebrados como los tiburones, peces mesozoicos y dinosaurios. En 1988 participó en el descubrimiento, recuperación y montaje del primer dinosaurio colectado en este país, el hadrosaurio, también conocido como pico de pato, que hoy se resguarda en el Museo de Geología.

Al finalizar la conferencia, en entrevista exclusiva para la Agencia Informativa Conacyt, Luis Espinosa Arrubarrena habló sobre las zonas fosilíferas de nuestro país, el devenir de la paleontología mexicana y el aniversario próximo del Museo de Geología.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): Durante la charla se abordaron diferentes temas como el parentesco entre las rayas y los tiburones, ¿cuál es la importancia de divulgar este conocimiento?

Luis Espinosa Arrubarrena (LEA): La relación tiburones y rayas es muy estrecha, ya que se remonta a la Era Mesozoica hace unos 200 millones de años, entre los periodos Triásico y Jurásico, en donde rayas y tiburones compartieron un ancestro común. Debemos tomar en cuenta que la historia evolutiva de los elasmobranquios supera los 420 millones de años.

Por otro lado, la importancia de difundir estos conocimientos y acabar con ciertos mitos, está relacionado con la fascinación que los elasmobranquios, principalmente los tiburones, han despertado en el hombre desde tiempos inmemoriales. No es raro que el estudio y divulgación de la información derivada de este grupo haya estado acompañada de sesgos e información mal interpretada. Existen muchos mitos en cuanto al número de sus dientes o a su agresividad, por ejemplo. En el caso de mi conferencia se intentó demostrar que es un error considerar el tiburón (y en general los condrictios) como fósiles vivientes y, como todo en la ciencia, la cultura también debe apegarse a la realidad.

AIC: También habló sobre los hallazgos de dientes de tiburón en Puebla, Chihuahua y Coahuila. ¿En qué otra parte de México se puede encontrar dientes de tiburones prehistóricos?

LEA: El lugar más importante de todos es Baja California. Ahí tenemos una secuencia evolutiva de varias especies, que va de hace 35 o 40 millones de años, hasta hace un dientes tiburon prehistoricomillón de años, con diferentes lugares en toda la península donde se encuentran dientes de tiburones. Mencioné Puebla, Coahuila y Chihuahua porque ahí se encuentra un género en particular de tiburón que se llama Helicoprion, que hasta ahora es el vertebrado más antiguo que tenemos en nuestro país. Pero en realidad hemos encontrado tiburones en muchas partes: Veracruz, Tabasco, Chiapas, Michoacán, Sonora, Hidalgo, Nuevo León y Guerrero.

AIC: En México existen muchos lugares para desarrollar excavaciones y prospecciones paleontológicas, ¿en épocas recientes hemos tenido descubrimientos importantes?

LEA: En cuanto a dinosaurios, en el norte de México hay lugares muy importantes; en fechas recientes, en excavaciones relacionadas con el Museo del Desierto, se han hecho descubrimientos de dinosaurios cretácicos, por ejemplo tipo Triceratops, con cuernos; dinosaurios pico de pato y ornitomímidos, que son parecidos a las avestruces.

Por otro lado, en cuanto a la megafauna, paleontólogos de Juriquilla, Querétaro, han hecho descubrimientos también muy importantes de mamíferos cenozoicos en la Mesa Central del país, que incluye Guanajuato, Michoacán y Jalisco, y nos ayudan a entender cómo se unieron Norteamérica y Sudamérica, que estuvieron separados como 100 millones de años, y al formarse el istmo de Panamá se unieron también los animales del norte y del sur que habían estado separados por millones de años de evolución. Es un tema fascinante.

Otro descubrimiento importante acontecido recientemente lo realizó Francisco Vega Vera, quien está estudiando una especie de cangrejo que sobrevivió a la extinción del impacto de Chicxulub, por ejemplo, que nos habla de la capacidad de la vida para sobreponerse a catástrofes naturales. 

En cuanto a los tiburones, de lo último que tengo conocimiento es que se han estado descubriendo muchas canteras fosilíferas, también en el norte del país, especies del Cretácico, en particular una clase de tiburón llamado Hibodonte. Pero debo decirte que en realidad hace falta mucho por hacer, en muchas áreas el estudio paleontológico es muy escaso.

AIC: En ese contexto, con tanto por hacer y con tantos lugares por explorar, ¿es necesario formar más paleontólogos para el trabajo en campo?

LEA: La paleontología en México tiene aplicaciones muy importantes y en muchos aspectos insospechadas. Hay grupos de fósiles que para los científicos son muy valiosos. Cuando hablamos de combustible fósil, el petróleo por ejemplo, está íntimamente relacionado con los rudistas, un tipo de moluscos parientes de los ostiones; y por otro lado, la micropaleontología también está relacionada con ese campo tan importante para la economía.

El Instituto Mexicano del Petróleo contrata especialistas en microfósiles, obviamente no están interesados en los tiburones o en los dinosaurios. Es un tema con muchas aristas. En mi caso, a pesar de haberme dedicado a los tiburones, he corrido con suerte porque también he tenido la oportunidad de cultivar la divulgación de las ciencias de la Tierra. En el caso de los peces fósiles existen relativamente pocas investigaciones y, en su mayoría, estos estudios en general están más enfocados en los peces óseos, dejando a un lado los elasmobranquios. Entonces resulta muy necesario abrir los campos de investigación paleontológica.

AIC: Hay paleontólogos que pugnan por la apertura en la comercialización de los fósiles, algo que está prohibido en nuestro país, esto con el objetivo de financiar asociaciones que realicen investigación y también regular el tráfico ilegal. ¿Cree que esto sea viable?

LEA: Es un problema muy complicado. Existen fósiles que son muy valiosos porque son únicos o forman parte de una especie que fue caracterizada en México por primera vez. luis espinoza arrubarrena02Hablo de los holotipos, este tipo de materiales paleontológicos los tienes que cuidar con la vida, porque con base en ellos se estableció por primera vez alguna especie, y es la referencia para toda la comunidad científica mundial. Después ya es como cuando tienes un álbum de estampas, una vez que ya llenas un espacio las demás son repetidas y puedes intercambiarlas, por así decirlo.

Por otro lado, la historia de la vida es como una película que vas viendo en cuadros. Entonces los cuadros que se preservaron en México y la forma en que se conservaron no se repetirá en otro lado del planeta. Lo que intentan quienes trabajan en ciencias de la Tierra es tener la película completa. Entonces un paleontólogo mexicano o extranjero debería poder tener acceso a otros elementos que no han sido descubiertos en su país. Por lo tanto, el intercambio de fósiles, lo que puede implicar su compra, es deseable e incluso necesario en la paleontología.

Pero algo muy importante es que, antes de intercambiar o comerciar, como nación primero debes dar el primer paso y conocer a fondo lo que tienes; porque si no lo haces, es obvio que tu postura va a ser la del anticuario: no suelto nada porque como soy ignorante en cuanto a la importancia del diente que acabo de descubrir, si lo vendo me quedo sin nada, ni fósil ni conocimiento. Por eso no podemos elegir tan fácilmente ninguna de las dos visiones: que se vendan todos o atesorarlos hasta el fin de los tiempos. Por lo anterior sostengo que este asunto es un tema que se debe discutir para proponer soluciones congruentes con las necesidades científicas.

Pero para concluir, te puedo decir que en medio de todo esto, otro problema muy grave es que tenemos a los jóvenes que quieren acercarse a la paleontología pero que no tienen muchas esperanzas de encontrar un trabajo dedicándose a esto, porque no hay muchas instancias científicas que verdaderamente apoyen la paleontología, una de ellas, por supuesto es la UNAM a través del Instituto de Geología y el museo.

AIC: ¿Y qué viene para el Museo de Geología, qué proyectos o exhibiciones tienen en puerta?

LEA: Nos estamos preparando porque el año que viene vamos a cumplir 110 años. La construcción donde ahora está el museo fue inaugurada el 6 de septiembre de 1906 como sede del Instituto Geológico Nacional. Hoy somos el museo, sin duda alguna, más antiguo y de más tradición, y lo que vamos a hacer es retomar ese aspecto histórico.

Queremos hacer una reconstrucción de lo que fue el inicio de la museografía para las ciencias y en particular las ciencias de la Tierra en México. Es una historia que se puede rastrear hasta 1825, con Lucas Alamán y el Museo Nacional, luego con Maximiliano que también creó un museo en 1865, ya después viene la separación de las colecciones antropológicas de las de ciencias naturales, que antes solían exhibirse juntas; luego, el antiguo Museo Nacional de Historia Natural, creado en 1913 en lo que fue el Museo del Chopo y cuando este cerró como Museo de Historia Natural, parte de las colecciones se reubicaron en el Museo de Geología. Entonces estamos preparando una revisión histórica, de la museología y la divulgación de las ciencias de la Tierra.

 

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